Había una vez un cuervo que buscaba la felicidad, lo que el pretendía era huir del sufrimiento y ser feliz…

El tenía claro qué era lo que lo haría feliz…
Y no vaciló en arriesgarse con tal de obtenerlo…

El creía al menos pensaba eso, que sería feliz con un trozo de carne que había visto en un puesto del mercado…

Y su objetivo era tomarlo a como diera lugar, ese era su gran deseo… y no vaciló en arriesgarse a robar aquel trozo de carne… y así lo hizo… con la mente perturbada por aquel deseo casi es alcanzado por el hacha del carnicero.

Con la carne en el pico levantó vuelo… y empezó a elevarse por los aires… es raro pensó… me pareció que era más grande y jugoso… y siguió volando sin soltar su presa pero con cierta insatisfacción… a pesar de tener lo que tanto anhelaba no esta plenamente satisfecho, el imaginaba que una vez teniendo el objeto de su deseo seria feliz, pero no era así… pero… siguió su vuelo.

A medida que se alejaba del pueblo con su trozo de carne en la boca empezó a preocuparse y a tener miedo de perder su trofeo… pensó que se le podía caer, si se cansaba de llevarlo en el pico o que de repente podrían quitárselo… y con esa preocupaciones y temores continuó volando.

Centenares de metros más adelante sus temores se volvieron realidad… una bandada de cuervos iban presurosos hacia él, atraídos por el olor de la carne… se lleno de temor pero también de rabia y aleteando fuertemente apretando férreamente su carne trató de alejarse de los intrusos que se acercaban…

En algún momento cruzo fugazmente su mente la idea de su aspiración de ser mejor cuervo, pero, la carne en el pico y el graznido de los cuervos tras él borraron rápidamente ese pensamiento de su mente y mas bien aceleró su vuelo…

No obstante… unos metros más adelante la parvada de cuervos lo alcanzó, graznando desesperados se lanzaron tras el trozo de carne… fueron muchos los picotazos que recibió… mas no soltaba el trozo de carne… trataba de escapar, zigzagueaba, aceleraba, se detenía, pero era inútil, los picos de los otros cuervos lo taladraban… arrancándoles plumas y haciéndolo sangrar, pero el no soltaba el trozo de carne… era todo para él, su felicidad dependía de él… o al menos eso creía… pero si había algo seguro era que su infelicidad si dependía de él…

Al tener menor plumas de tanto agresión recibida, empezó a volar mas lento por lo que ahora si los picotazos empezaron a ser letales…

Hasta que al fin… se dio cuenta de que si soltaba el trozo de carne podía cesar su tormento… y así lo hizo… soltó su preciado trozo de carne y contempló con cierto asombro y alivio como los otros cuervos se lanzaron tras la carne… y empezaron a pelearse y a atacarse entre ellos…. Mientras tanto él, alzo vuelo, aunque herido y con menos plumas, por el espacioso y vasto cielo con una increíble sensación de libertad…

Y yo te pregunto: ¿A qué presa estas aferrado o aferrada? ¿A qué cosa estás apegado o apegada pensando o suponiendo que con ella eres feliz y son ella desdichado? ¿A que cosa estas tan apegado como para enceguecer tu mente y actuar con imprudencia y temeridad? ¿A que te encuentras aferrado con tanta vehemencia como para crearte un sufrimiento inútil y soportar los picotazos de los cuervos del samsara?…

Suelta. Suelta de prisa cualquier apego… suelta tu trozo de carne!!!… AHORA!!

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