PREGUNTA:

Sabe una cosa,  no conozco a nadie, exceptuando a las mamás, que haya perdonado verdaderamente a nadie. Dicen que perdonan, peo en realidad solo reprimen. Otros mas sinceros dicen perdono pero no olvido. Y lógicamente el recuerdo de la ofensa tarde o temprano termina generando emociones como el resentimiento, el deseo de venganza o el odio. Así que mi pregunta en todo caso es esta: ¿Por qué es tan difícil perdonar?  Se que el desarrollo de su conferencia es sobre esta pregunta pero le agradecería si e la sintetiza en una frase.

Estimada amiga, la respuesta a su pregunta por qué es tan difícil perdonar es muy simple. Por qué el verdadero perdón es ausencia de ego.

No obstante exploremos lo que es el perdón.

De hecho uno de los elementos más importantes para mantenernos sanos mental, física y emocionalmente es el saber perdonar.

El no perdonar, o no pedir perdón, es una carga que llevamos con nosotros a todos lados y que nos corroe por dentro. De hecho el perdón es sinónimo de liberación. El resentimiento, el rencor son cadenas que te mantienen atado al objeto de tu odio.

De hecho, el perdonar no es fácil, pero si es necesario. Todo empieza cuando sentimos que alguien ha herido nuestros sentimientos. Naturalmente nos sentimos dolidos y nos alejamos emocionalmente de esa persona, y no son pocas las veces que tratamos de vengarnos de alguna manera, y así, cada vez que pensamos en ella, la recordamos junto con la ofensa, despertándose en nosotros un sentimiento de rencor.

Aunque esto ya haya pasado, debido a los pensamientos o a la vocecita que resuena en nuestra cabeza repetimos el suceso una y otra vez… exacerbando mas le herida. Como consecuencia, la herida se hace más grande y por otra parte, nos llenamos de sufrimiento. Y  ya que los pensamientos que se forman con palabras tienen un efecto bioquímico en el organismo, y por lo tanto esa ofensa nos está dañando cada vez más, física y mentalmente.

Analicemos el momento de la ofensa, quizás hubo un malentendido o en realidad nos lastimaron, pero no debemos permitir que esa persona que nos lastimó tenga el poder sobre nuestros pensamientos y siga dañándonos más, pues el mayor problema somos nosotros que no podemos, o no queremos cambiar nuestra forma de pensar.

Si el rencor lo único que nos proporciona es hacer la herida más dolorosa y profunda, ¿para qué nos sirve? Si encuentras una respuesta positiva para ti y tu estado anímico, continúa así, sino, trata ya de cambiar tu diálogo interno acerca del hecho y la persona que lo hizo, y al hacerlo respira profundamente y velo como algo que ya pasó y que el presente es distinto.

Perdonar quiere decir olvidar la sensación de ofensa o dolor que nos provocó el hecho, no el hecho mismo, pues para eso tendríamos que sufrir de amnesia y eso no sería conveniente pues todo lo que vivimos es un aprendizaje.

Perdonar significa también entender que cada persona reacciona diferente ante un mismo hecho, ya que somos diferentes. Joan Borysenko dice: perdón significa aceptar el núcleo de cada ser humano, lo mismo que a ti mismo, y darles el regalo de no juzgarlos.

Para esto se necesita coraje y asertividad. Si aprendemos a perdonar creceremos como seres humanos y veremos la vida por el lado positivo con más tranquilidad y libres de cargas negativas innecesarias.

Nadie te ha ofendido

Esto nos lleva a un segundo nivel de comprensión del perdón que es comprender que en realidad nadie nos ha ofendido, y resulta curioso por decir lo menos pasar gran parte de nuestra  vida sintiéndonos ofendidas por lo que alguien nos  hizo… cuando en realidad
¡Nadie nos ha ofendido! .

Si, nadie te ha ofendido. Son tus expectativas de lo que esperabas de esas personas, las que te hieren.

Y las expectativas tu las creas con tus pensamientos. No son reales. Son imaginarias. Parten de lo que tu crees de cómo deberían ser o comportarse las personas.

Si tu esperabas que tus padres te dieran más amor, y no te lo dieron, no tienes porqué sentirte ofendido.

Son tus expectativas de lo que un padre ideal debió hacer contigo, las que fueron violadas. Y tus ideas son las que te lastiman.

Si esperabas que tu pareja actuara con lealtad y respeto y actuó de manera deshonesta y cruel. Tu pareja no te ha hecho nada. Es la diferencia entre una conducta ideal de pureza que esperabas tuviera contigo y las que realmente tuvo, las que te hieren.

Entiende que nadie te ha ofendido. Son tus ideas acerca de cómo deberían actuar las personas y Dios las que te hieren.

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